MITOLOGÍA EGIPCIA: La creación del mundo egipcio
- 4 dic 2022
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Actualizado: 19 dic 2022
En el antiguo Egipto, en la época predinástica, comenzaron a adorar al sol, pero también a los animales que más les asustaban: Horus (halcón), Anubis (chacal), Sobek (cocodrilo)... Vestigios de los dioses gobernantes de otro tiempo, un Tiempo Primero al que ellos llamaban Zed Tepi.
Según los mitos egipcios sobre la creación del mundo, en un principio solo existía un mar sin fin llamado Nun, en el que se ubican todos los elementos del universo. No había ni cielo ni tierra, por no hablar de la gente. Pero repentinamente de este caos nació Ra, o Amón dependiendo del tiempo en la historia, el Sol. De su aliento nació el aire, Shu, y de su saliva la humedad y la lluvia, Tefnut. Y tras eso, hizo emerger de entre las aguas un montículo de tierra al que llamó Egipto.

Mientras Ra creaba plantas y animales, Shu y Tefnut folleteaban espiritualmente, dando como resultado a Geb (tierra) y Nut (cielo). Estos dos también comienzan a aparearse, aquí podemos ver el porqué el incesto estaba bien visto. Ra le ordenó a Shu que les separase, y eso intentó poniéndose entre ambos, lo que creó la atmósfera. Pero ya era demasiado tarde, Nut estaba embarazada y Ra le prohibió dar a luz a un niño dentro de los 360 días del calendario. Thot, dios de la sabiduría y la escritura, quería ayudar a su hermana y desafió a Jonsu, dios de la luna, al senet (un juego de mesa del antiguo Egipto). El ganador ganará tiempo. Ganó Thot, por lo que Nut pudo tener 5 días para tener 5 nenes y crear un calendario de 365 días. Jonsu quedó tan jodido con la derrota que sólo pudo brillar por completo una vez al mes.
Ra creó el sol, después de lo cual comenzó a viajar con él a través del cielo, pero por la noche Nut se lo tragaba. Ra continuaba su viaje bajo tierra todos los días a través del inframundo, el Duat, y así todos los días. Pero por un tiempo se hizo hombre y gobernó directamente sobre la humanidad. Otra de las muchas cosas que hizo Ra fue dejar un ojo en la tierra para cuidar a su descendencia, pero cuando el ojo decidió volver a su dueño vio que Ra tenía otro. El ojo empezó a llorar, y de esas lágrimas salieron hombres y mujeres. Estas personas comenzaron a imaginar al dios como un hombre coronado, un halcón o un escarabajo pelotero, porque la bola de estiércol les parecía como el sol moviéndose todos los días.
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